
Los primeros pasos son todo un hito en el crecimiento del bebé. Marcan el comienzo de una nueva etapa en la cual explorarán el mundo desde otra perspectiva.
Para los padres también es todo un acontecimiento. Por un lado se sienten orgullosos de que su pequeño consiga mantener el equilibro sobre sus dos pies, mientras que por el otro surge la preocupación por los peligros que supone esta nueva forma de desplazamiento.
Hay todo un previo al ponerse de pie que cada bebé va haciendo a su propio ritmo. A lo largo del primer año ha conseguido girar sobre sí mismo, sentarse, gatear y mantenerse sobre sus dos pies. El gateo es el paso anterior natural al ponerse de pie, pero algunos niños lo pasan por alto. Es una etapa evolutiva muy beneficiosa para el bebé, por lo que no se recomienda apresurarse a poner de pie al niño pues sino salteará esta fase.
Dar los primeros pasos no significa comenzar a andar. Al principio el bebé buscará el apoyo en objetos (generalmente los muebles) para andar distancias cortas. Irá de la silla a la mesa, de la mesa al sofá e irá haciendo distancias más largas a medida que vaya cogiendo confianza. Lo mismo si le extendéis los brazos andará unos pasitos hacia vosotros (que dicho sea de paso es un momento inolvidable para los padres), pero pueden pasar varias semanas hasta que el niño consiga caminar sin ayuda.