Elegir el momento. Algunas mamás prefieren la mañana cuando los bebés están, generalmente, despiertos y con energía. Otras mamás eligen las noches como parte del ritual para calmarlos antes de ir a dormir.
Agarra todo lo que necesitarás antes de comenzar. Agarra una muda de ropa, un pañal limpio, un par de paños, otra toalla grande, un jabón suave para bebés, y un tazón con agua tibia (no caliente). Prueba el agua con la parte interna de tu muñeca.
Mantén calentito a tu pequeño. Asegúrate de que la habitación está cálida antes de desvestir a tu bebé. Prepara un paño cálido y húmedo para cubrir las partes del bebé que no vas a lavar en ese momento, de modo que esté cómodo.
Comienza con la parte superior. Comienza con la cara y la cabeza, con un trapo sin jabón, de modo que no metas pompas de jabón en sus ojos o boca. Presta especial atención al cuello y el área debajo del mentón. Luego con un poco de agua y jabón limpiarle el resto del cuerpo, incluyendo los espacios entre los dedos de la mano y del pie, debajo de los brazos y detrás de las orejas donde se ensucian mucho. Limpia cuidadosamente alrededor del muñón umbilical y asegúrate de mantenerlo seco. Si por accidente mojas el cordón, sécalo delicadamente con una toalla suave. Limpia por último el área del pañal, ¡y siempre sostén la cabeza y el cuello de tu bebé!
Proteger para que cicatrice. Si tu hijo ha tenido una circuncisión, lava su pene únicamente con agua hasta que cicatrice (generalmente alrededor de una semana o hasta 10 días luego de la operación). Si no tuvo circuncisión, solo lávalo como lo harías con las otras partes del cuerpo.
Envuélvelo. Termina secando a tu bebé con una toalla con capucha, coloca un pañal limpio y besa su pancita limpia y suave. ¡Listo con la limpieza!